domingo, 8 de noviembre de 2009

Noche de Vivos

OJO: Lo que estoy diciendo aquí es hay una diferencia distinta entre el catolicismo que he conocido en los Estados Unidos y el catolicismo/la cultura o tradición católica que conozco de México. A lo mejor solo he visto un pedacito de todo, y estoy equivocada. Aunque no creo que esté así, admito que es posible.

Si alguna vez has tomado un curso de español, probablemente hayas festejado el Día de los Muertos. Como es una tradición mexicana parecida a Halloween, muchos maestros de la secundaria y la preparatoria se aprovechan para enseñar una costumbre latinoamericana mientras los estudiantes se divierten con una fiesta. Sin embargo, a pesar de las apariencias escolares el Día de los Muertos no es una fiesta alegre.

El sábado pasado (31 de octubre), fui a un concurso de altares con mi amiga de Horizonte que es una misionera de Equipos Internacionales. Había alrededor de cien altares creados por estudiantes de la preparatoria y la universidad. Fue un ambiente bien raro – serio porque se trataba de la muerte y a la misma vez ocupado y ruidoso. Había música y grupitos de estudiantes platicando mientras toda la gente miraba los altares que habían creado. Preguntamos a unos estudiantes sobre su altar porque yo estoy investigando para un trabajo escrito sobre el Día de los Muertos, y después de escucharlos, nos fuimos al parque para respirar y platicar. Espérate y lee lo que nos dijeron:

El altar que crearon tiene siete niveles para representar los siete pecados capitales. En el primer nivel (encima de todo), se encuentra el Santo del Difunto, o sea, la Muerte. El segundo nivel es para las almas de Purgatorio. El tercer nivel es para los niños de Limbo, y tiene sal para purificarlos. El cuarto nivel tiene el vicio del difunto. El quinto, la comida preferida del difunto. El sexto nivel tiene tres calaveras con cruces en la frente que representan la Santísima Trinidad, y también una foto del difunto. El séptimo nivel tiene el rosario de plegaria, lima, y tejocote. Enfrente del altar hay un camino decorado para guiar el muerto hacia el altar. Hay velas para eliminarlo, sal y un espejo para purificar al muerto, y agua para aliviar su sed. Otros objetos simbólicos del altar son: los tres elementos (fuego, aire, y agua) representados por las velas y alumbras en los nopales, papelitos en el altar que soplan, y el agua enfrente del altar; los flores para los niños (la nube, una flor blanca) y para los jóvenes y adultos (la pata de león, una flor roja, y la sepachuce, una anaranjada).

En mi opinión (y experiencia hasta la fecha), el Día de los Muertos es el ejemplo clásico del sincretismo religioso que ha acaecido aquí en México desde la Conquista. En el calendario azteca, ocho de los dieciocho meses fueron dedicados a algún tipo de celebración relacionada con la muerte. Uno de estos meses, Quecholli, celebraban los dioses del infierno y hacían rituales con los sepulcros. La llegada de los españoles en el Siglo XV llevó la Conquista de la Espada y la Cruz. La justificación de la Conquista fue evangelizar los pueblos indígenas; sin embargo, o mataron a la gente que no se convirtió o integraron las costumbres para reemplazar la religión indígena con la religión católica (“evangelización pacífica,” según el guía turística de la corrida de Peña de Bernal). Ninguna es una buena forma de evangelizar. Obviamente matarlos no es compartir el evangelio, y la “evangelización pacífica” resuelta en sincretismo religioso. En vez de esperar para que Dios haga su obra en sus corazones, imponían la religión en una forma que cambió los nombres pero no las rituales.

La idea detrás del Día de los Muertos es que es un día de convivencia entre los difuntos y los vivos. Es un día para recordar los muertos, pero la manera es de preparar una ofrenda para ellos, no de recordar cosas de su vida. Elementos como la sal y espejo de purificación y especialmente las calaveras que significan la Trinidad son evidencia de las influencias indígenas, o sea, del sincretismo.

En todo esto no quiero decir que desprecio las tradiciones mexicanas ni las influencias indígenas. Lo que estoy diciendo es que observar el sincretismo religioso me lastima porque la gente está ciega a ver lo que están celebrando, aun adorando… Jesucristo es el único Camino, la única Verdad, y la única Vida. Y solo Él merece nuestra adoración.

En vez de celebrar el Día de los Muertos en Horizonte, tuvimos la Noche de Vivos. Cantamos alabanzas y oramos con nuestras familias. (Bueno, yo estaba sentada sola cuando orábamos. Pero todavía… :) ¿Y sabes qué? Dios me mostró otra vez cuán grande y cuán fiel es. Aun enfrentándome a todo este sincretismo, aunque mientras estaba desilusionada tanto con la verdad de 1 Corintios 1:18, Él me encontró y me enseñó que lo único que yo puedo hacer es amar a Él y amar a mis amigos. Es Él que tiene que invadir sus corazones, no yo.

Esta noche (8 de noviembre) fui a la misa de la Iglesia de la Sagrada Familia con Luis y Paulina. Y estaba prestando muchísima atención al servicio. De hecho, la liturgia, las oraciones, la homilía… todo está de acuerdo con la Biblia. Estaba pensando durante la misa que tal vez no sea la Iglesia Católica en México que sufre del sincretismo religioso, sino la cultura popular. O sea, lo que se dice en la misa está bien, pero las costumbres afuera de la iglesia no. También estaba pensando que me parece que en vez de trabajar para arrancar las falsedades, históricamente la Iglesia solo reemplazó las apariencias. A la mirada, una peregrinación para una virgen o un santo no se ve tan mal como una peregrinación para un dios. Sin embargo, el hombre observa la apariencia, mientras Dios conoce el corazón. ¿Me estoy explicando?

Hay que decir, sin embargo, que después de la misa, el cura habló de las oraciones a la Virgen antes del 12 de diciembre. Y ya no sabía, ni yo sé, qué pensar. No me fijé en algo malo de la misma, pero cuando empezó a hablar de misas a la Virgen y los santos…No sé. Quisiera que supiera qué pensar – y además, cómo explicarlo mejor. Me gustaría organizar todo lo que he observado y pensado con respecto a este tema y escribir un ensayo. A lo mejor sí, voy a escribirlo durante la Navidad o el próximo semestre.

Perdóname por un blog tan serio… El próximo escribiré de algo más alegre :) Pero hace unas semanas que llevo este tema conmigo, y decidí escribir de él.

¡Les quiero mucho!
Sarah Marie

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