domingo, 27 de diciembre de 2009

Fotografía

Novecientos sesenta y cuatro. Es el número de fotos que tomé durante mis cinco meses en México. Novecientos sesenta y cuatro fotos en ciento cuarenta y tres días. Son fotos del paisaje. Arquitectura. Cultura. Amigos. Familia.

Belleza.

Pero son incapaces de contar todo, de invocar todos los sentimientos… incapaces de enseñar mis recuerdos… incapaces de capturar la belleza y profundidad de una amistad… digo, a ustedes. Solo les ofrecen la tentación de un saborcito. Pueden disfrutar, aun aprender, de ese sabor, pero en fin, solo es una mordidita pequeñita de mis experiencias. Porque las fotos solo acompañan las memorias. No son las memorias…

Todavía las veo – todas las novecientos sesenta y cuatro – y me recuerdan de esa hermosura de una amistad, de un viaje, de un momento intangible capturado por siempre en una fotografía… Algunas me hacen llorar. Como las del Foro y del tour de Querétaro. ¿Por qué? ¿Por nostalgia? ¿Por gratitud? ¿Por el sabor agridulce que dejan en mi corazón? Yo creo…

Que disfrutemos las fotos. Que aprendamos de las fotos. Pero que entendamos que no cuentan toda la historia, que no son los recuerdos en sí. Sino representaciones. Saborcitos. Mordiditas pequeñitas que me ayudan recordar…

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